EL SECRETO DE RENNES LE CHÂTEAU



Ángel Beitia, en Rennes le Château.


Cuando en aquel lejano verano de 1982 acudí con mis padres en un viaje de turismo, aquello era otra cosa a los ojos del visitante, estaba casi en el olvido, las figuras ennegrecidas por la suciedad y alimentadas por la combustión de las velas, una aldea casi inaccesible, sin apenas un lugar decente  para aparcar aquel nostálgico Seat Ritmo que conducía mi padre. Supervivientes de haber atravesado unas mareantes curvas desde Andorra hasta la recóndita localidad francesa de Rennes-le-Château.
Desde entonces, desde aquel mágico lugar ha ido “in crescendo”, por una parte la literatura de misterio, otra la de historiadores rigurosos, además de los especialistas del tema cátaro ayudó a que este lugar se fuera conociendo con más intensidad en territorio español.
El pórtico de entrada.
Especialmente cuando una publicación muy difundida, “El oro de Rennes”, cuyo autor Gérard Sède también ayudó lo suyo para que pusiera sobre el mapa el lugar.
Finalmente, la popular novela de Dan Brown, “El código da Vinci”, impulsó el lugar hacia un negocio. El negocio del turismo, de merchandising de misterio, ahora hay tiendas de esoterismo, turistas perdidos, curiosos del misterio, y fans de la novela.
Pese a ello Rennes-le-Château todavía conserva ese halo de misterio sin resolver. En cada esquina se palpa la tensión del enigma.
Yo personalmente  no tengo nada que añadir a este maravilloso espacio, posiblemente, nunca se sabrá la verdad de lo que ocurrió allí. He leído cientos libros sobre el tema, desde el mencionado libro de Gérard Sède, historias de templarios, biografías de Bérenger Saunière así como otros datos de Emma Calvé, Marie Denardaud, incluso me impregné de  libros sobre catarismo…Casi todos aportan lo mismo, propuestas lógicas, ideas aberrantes, …hay de todo.
Ninguna es definitiva. Todo está en el aire. Aún gotean las propuestas y estudios sobre el lugar.
Todo comenzó cuando llegó el abate Bérenger  Saunière a hacerse cargo de aquella vetusta iglesia que, según cuentan las crónicas, se caía en pedazos.
Castillo de Rennes le Château.
Tuve la suerte en el último viaje de establecer una conversación con un habitante de allí, un anciano que todavía, Jean Luc, habla bastante bien el español con toques de catalán, que ya le contaron sus padres que aquel abate le gustaba merodear por el cementerio, que cavaba algunas tumbas sacar algo de valor que solía enterrarse con el difunto, es decir, un anillo, cadenas, joyas,…que vendía después para acometer la reforma a la iglesia.
Hoy en día nadie le pregunta, van directos a la iglesia en busca de algún indicio que les lleve al tesoro, a la supuesta tumba de Mª Magdalena, o incluso la de Jesús, un mapa cátaro con sus tesoros,…¿que más queda  por nombrar?- Nos dice-, no sabe realmente nada de lo que pasó, cree que todo son fantasías.
Con esa breve conversación, me despedí de aquel amable anciano, para continuar mi nueva  visita en la enigmática aldea.
Asmodeo, el diablo que protege los tesoros.
Ahora que acumulo más experiencia y conocimientos, veo la gran cantidad de dinero que pudo invertir para todo, la reforma de la pequeña iglesia, torre Magdala, Villa Bethania…además de un costoso mobiliario que todavía se conserva en lo que fue su último hogar.
Sin olvidar aquella lapidaria frase “terribilis ist locus iste” en el dintel de la puerta de entrada a la casa de Dios. Ahora su interior tiene los colores más vivos respecto a la última visita que realicé, no en el 1982, sino en 1999, el guardián de entrada que sostiene la pila bautismal deslumbra con su brillo impoluto, observo que nadie se atreve a santiguarse con el agua que sostiene, piensan que está endemoniada,  el suelo continúa siendo el misterioso tablero de ajedrez, cuadrículas en blanco y negro, así como su interesante representación de las estaciones del vía crucis. Todo sigue en su sitio, sólo hay una gran diferencia, la masificación. En  el cementerio cerrado al público, y es lógico, el vandalismo y las visitas masivas lo estaban destrozando. Toca rascarse el bolsillo para realizar un breve recorrido con guía turística, deja que desear bastante  las explicaciones que dan, el equipo AB&MP investigaciones, se retiró del grupo visitante para pasear a nuestro aire, la casa Bethania un lujo inaccesible, soberbia para el época que se hizo cargo el abate, el presbiterio, la torre Magdala, así como sus jardines maravillosamente conservados.
La torre Magdala, biblioteca del abate.
¿Qué encontró realmente François Berenguer Saunière? ¿Tumba sagrada? ¿Tesoro de templarios o cátaros? ¿Importante fortuna merovingia? ¿O simplemente era  un avanzado en la época  a la hora de encontrar  buenas donaciones?...juzgar vosotros.

Os dejamos con esta serie de imágenes realizadas en Rennes-le-Chatèau, como preámbulo a un reportaje que publicaremos más adelante.
Vista panorámica del acceso a la iglesia.
Dormitorio de Bérenger Saunière.
Relieve en el interior de la iglesia, la resurreción.
La capilla privada.


Última estación.


Una muestra de las propiedades del abate.


Aquí os dejamos un vídeo para poder ver algo más de aquel enigmático lugar.



Aquí os dejamos un excelente audio del programa "Otros Mundos" que dirige y presenta Javier Belmar, dónde el excelente investigador Frank Scandell nos contarán muchos secretos sobre Rennes-le-Château, no dejes de escucharlo por que muchos secretos te sorprenderán.

http://www.ivoox.com/i-tego-arcanum-dei-audios-mp3_rf_704665_1.html







No dejes tampoco de leer un magnífico trabajo realizado sobre el enigma de Rennes-le-Château, una obra con nuevos datos, aportando hechos históricos que nos ayudarán a desvelar el velo del misterio de aquel mágico lugar. Una obra elaborada por Frank Escandell, Fernando Miró y George Wembargher, tres excelentes especialistas del tema.